Avilés, una villa privilegiada que cayó en el olvido

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Totalmente desapercibida ante el boom turístico, Avilés tiene un casco histórico magnífico, lleno de fachadas, plazas y rincones impregnados de leyenda y de tradición. La que un día fue la ciudad más importante de las rutas marítimas internacionales, hoy respira tranquilidad, ajena a las grandes aglomeraciones de turistas que, engañados por el perfil industrial que fue tomando la ciudad, no sienten interés por todo lo que hay que ver en Avilés.

La monotonía periférica de la ciudad compuesta por fábricas y polígonos, parece querer ocultar a los ojos del extraño el verdadero corazón de la localidad. Escondida tras las altas chimeneas de las industrias que aún hoy dibujan el perfil de la ciudad, la tercera de las grandes urbes del Principado atesora el que, para muchos, es el caso histórico más bello de Asturias. Un entramado de calles con soportales, palacios y casas indianas conforman una ciudad muy diferente y desconocida, una villa medieval casi sin explorar pero con alto atractivo que encantará a los más románticos.

La calle Galiana y sus soportales rodeando el parque Ferrera en Avilés.
La calle Galiana y sus icónicos soportales. Foto realizada por Mampiris y facilitada por Turismo de Asturias.

Mucho más allá del Avilés industrial que hoy conocemos, se haya una villa burgalesa, comerciante e indiana. Edificios como el de los Padres Franciscanos, el más antiguo de la ciudad, el Palacio de Camposagrado, considerado el más bello del arte barroco asturiano, o la Casa de las Baragañas, hoy sede del Archivo Histórico de Avilés, reflejan ese pasado burgués de una villa por cuyas calles también transitaron tiempos atrás corsarios y comerciantes.

Uno incluso puede imaginarse todo aquel bullicio que llenaba sus calles, las mismas que mantienen en pie aquellas tabernas convertidas hoy en modernos locales bajo el cobijo de los soportales y los arcos de piedra.

Recorrer el casco antiguo de Avilés supone un paseo muy placentero, ya que toda la zona es peatonal, teniendo en la Plaza de España su punto álgido. Allí, donde hoy se pueden admirar los edificios que la escoltan, como el Ayuntamiento, sobresalen el Palacio Ferrar, hoy convertido en hotel, y el Palacio de Balsera, un bello ejemplo de la arquitectura burguesa que hoy acoge el Conservatorio de Música de la ciudad. A sus pies, nade una de las calles más emblemáticas de la calle: la calle Galiana, llena también de soportales originarios del siglo XVII. Los más antiguos, al final de la calle, aún reposan sobre vigas de madera y están coronados por balcones encalados.

La plaza Carbayerira en el casco antiguo de Avilés
La plaza Carbayerira es unos de los lugares de encuentro y reunión de la Avilés. Foto realizada por

Igual de longevos, pero construidos en piedra, son los soportales de Sabugo, el barrio marinero de la villa. Sus calles y, principalmente la plaza de Carbayo, fueron un día el centro neurálgico de una localidad que vivía del mar, del comercio y del trascendental negocio de la sal. Los alforíes estaban en el muelle tradicional, el que quedaba a las afueras de las murallas que durante siglos resguardaron al que fue el mayor puerto de Asturias de todo ataque por tierra y mar.

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Créditos de imagen:
  1. Foto de la iglesia de San Nicolás de Bari realizada por Mampiris y facilitada por Turismo de Asturias.
  2. Foto de la calle Galiana realizada por Mampiris y facilitada por Turismo de Asturias.

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