¿Qué hacer en Asturias? 5 lugares y experiencias que ver y disfrutar

Ermita de la Regalina en Cadavedo, concejo de Valdés

Asturias es pequeña, pero infinita. Por eso, son muchos los atractivos que te llevarán a planificar un viaje de turismo a este lugar del norte de España, y más en esta nueva etapa tras el confinamiento sanitario que hemos vivido.

Pero, lejos de lo que todos ya conocemos de esta hermosa tierra, hay parajes de ensueño que, sin embargo, son desconocidos para muchos. Desde pueblos históricos y pintorescos bordeados por los paisajes montañosos y verdes de los Picos de Europa, hasta playas de ensueño. Hasta los bosques y ermitas perdidas que dotan al Principado de un ambiente mágico y de leyenda. ¡Ven a descubrirlos con nuestras experiencias!

Asturias guarda numerosos rincones encantadores que aún escapan de las multitudes. Aquí van cinco de ellos:

1. Espinaredo y el bosque de Miera

Ubicado en Piloña, cerca de Infiesto, se encuentra Espinareu, uno de los pueblos de Asturias que conserva más hórreos, en su mayoría levantados entre los siglos XVI y XVII. Estas edificaciones que servían antaño de enormes frigoríficos, hoy han pasado a formar parte del paisaje rural asturiano como uno de los mayores tesoros del patrimonio etnográfico y, además, para almacenar herramientas agrícolas, madera o incluso servir como cochera.

Podemos decir que Espinaredo es un museo etnográfico ideal para incluir en una ruta en la que también disfrutar de la riqueza natural al adentrarnos en el bosque de Miera, una extensión de 80 hectáreas que acoge viejos robles, castaños, nogales, avellanos, hayas y abedules que conviven con pinos, abetos y acebos plantados hace algo más de un cuarto de siglo.

El pueblo asturiano de Espinareu o Espinaredo en el concejo de Piloña
El pueblo de Espinareu o Espinaredo siempre guarda rincones sorprendentes entre sus calles.

2. Playa de la Huelga

Como de un mundo perdido se tratase, la playa de la Huelga se encuentra excavada en las rocas de los acantilados por siglos y siglos de oleaje y mareas que cubren y despejan su arena. En el entorno de este pequeño paraíso encontraremos lugares de gran belleza como el islote del Castru les Gaviotes, la singular playa de Gulpiyuri, la ermita de San Antonio o la playa de Cuevas, un templo natural al que llegaremos dando un agradable paseo por caminos paralelos a la costa y sus impresionantes acantilados, cruzando praos con vacas paciendo y disfrutando de unas vistas inmejorables de la costa asturiana.

El Castru les Gaviotes en la playa de la Huelga
Al lado de la playa de la Huelga podemos contemplar el Castru les Gaviotes.

3. Ermita de la Regalina

Pequeña y humilde, la ermita de la Regalina se asienta en uno de los mejores miradores naturales de la costa occidental asturiana. Ubicada en Cadavedo, una agradable aldea entre Cudillero y Luarca, tiene a sus pies las playas de La Ribeirona y de Churín. Aunque lo que más especial hace a esta pequeña ermita es el arraigo de la gente de la mar a la virgen de Regalina, una devoción propagada por marineros y peregrinos desde los años 30 y que aún hoy se mantiene viva.

La fiesta de la Regalina
Con un precioso paisaje de fondo, la fiesta de la Regalina se celebra justo enfrente de la ermita de la Regalina.

4. El Palacio de los Selgas

Es el pequeño Versalles asturiano. De hecho, el diseño de sus jardines está inspirado en el estilo de los famosos jardines del palacio francés, haciendo único en el norte de España este singular Palacio.

En el corazón de sus jardines destaca el resplandor del sol al reflejarse en el agua del estanque, así como las esculturas de gusto greco-romano que nos transportan a esplendores pasados. Más allá de la estética, paseando sus calles y avenidas naturales, nos encontramos una importante colección botánica con especies casi únicas en el mundo, que los hermanos cuyo apellido da nombre al edificio fueron recogiendo en sus viajes por toda España y Europa.

Cuadro de Goya en el Palacio de los Selgas
Entre sus cuadros, en el Palacio de los Selgas podremos ver este Aníbal vencedor contempla por primera vez Italia desde los Alpes de Francisco de Goya.

5. Aldea de San Emiliano

Como sacada de la mismísima leyenda, San Emiliano es la aldea perdida de Allande, declarado Conjunto Histórico Pintoresco en 1971. Construcciones en piedra y pizarra: los hórreos y las paneras decoradas con trisqueles y otros símbolos que recuerda el pasado celta de los astures, dibujan la silueta de una localidad que, pese a estar habitada, parece ser un decorado de película perfectamente diseñado.

Entre todas sus edificaciones, destaca la Casa de la Torre, del siglo XVI, de aspecto singular debido al uso de la pizarra alrededor de sus puertas y ventanas bañándola de una tonalidad única.

El pueblo perdido de San Emiliano
El pueblo perdido de San Emiliano es una joya escondida en las montañas del occidente asturiano. Foto de Carmenmoran obtenida en Wikipedia.

 

 

Créditos de imagen:
  1. Foto de San Emiliano por Carmenmoran. Obtenida en Wikipedia, entrar en este enlace para acudir a la fuente.

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